lunes, 19 de noviembre de 2007

18 de Noviembre

Ha vuelto a salir el sol. Es domingo por la mañana. Como suele ser habitual, apenas hay ruido ni gente en la calle. El adelantado frío nos regala la necesidad de quedarnos bajo las sábanas, agradecidos de no tener que madrugar. Y a pesar de todo el día arranca inexorablemente. Como cada día de los que vivimos, se sucede la vida en si misma. Pero también en aquellos que ya no compartimos porque nos hemos ido.
Hoy 18 de noviembre la yaya, la yayita ha dejado de pasar más días con nosotros. Un destino que le aguardaba, ha venido a buscarla. Y tal como ella siempre había vivido, ha pasado y discretamente, casi sin decir ha dicho adiós se la ha llevado para depositarla en nuestro corazón, en nuestra memoria y en la atemporalidad de todos nuestros recuerdos vividos a su lado.
Hoy 18 de noviembre ha cerrado sus ojos para no volver a ver a nuestro lado como sale el sol, como llega el domingo ni como suele ser habitual, el silencio que inunda las calles.
¿Pero sabéis una cosa? Se ha despistado. Y pensando que tal vez no nos dariamos cuenta, lo ha hecho casi a urtadillas, en la calma de la madrugada. Pero no ha caido en la cuenta que éramos muchos, muchísimos los que nos íbamos a dar cuenta, los que la íbamos a echar el falta.
Porque aunque mañana salga el sol y vuelva a cubrirse otra madrugada de un adelantado frío invernal, seguiremos siendo muchos los que te echaremos en falta, los que no veremos el dia de igual manera, ni el abrigo de la casa tan cálido, tan familiar, porque ese pequeño gran espacio que nos dejas, no hay dia, ni sol ni frio que vaya a volver para rellenarlo, para cubrirlo.
Así que nos vamos a emplear en zurzir ese gran agujero con todos los recuerdos, momentos llenos de vida que has compartido con nosotros, con enfados, con risas y con sentencias, con platos de sabor irreemplazable y tardes en tu casa. Con tus palomas, tus conejos y con tus cosas de yaya, de nuestra yayita.
Y porque así lo queremos, te mandamos una seria advertencia: no te vayas demasiado lejos porque te necesitamos para que nos vigiles, nos cuides y nos quieras con todo ese amor que llevabas escondido en los bolsillos, en las palabras y en el orgullo, en la responsabilidad y en la calma de tu mirada.
Todos de queremos,
Por siempre yayita.
Has dejado un vacío muy grande Juana!!


"No es más grande el que más espacio ocupa, sino el que más vacío deja cuando se va".

5 comentarios:

Carlos dijo...

Un abrazo muy fuerte Jep!!

besos

luisito dijo...

hola, soy Luisito el malagueño larguirucho :-)

Me ha encantado leer este artículo, lo he hecho un par de veces a la vez que recordaba mis sensaciones de hace 20 días cuando mi abuela también nos dejó; desde entonces no sabía cómo poner palabras a algunas cosas y al leerte, lo he visto claro.

Lo de mi abuela también fue "rápido", 3 días ingresada en hospital hasta que su corazón no aguantó más. Un cáncer se la ha llevado, un cáncer que la ha ido devorando probablemente durante los últimos 4 años pero del que tuvimos noticias a mediados de julio de este año. Y ese cáncer deja vacío, un vacío enorme, al llevarse a mi segunda madre.

Y desde entonces así andamos en mi familia, sobre todo mi madre y yo, convirtiendo el vacío en gratos recuerdos poco a poco, convirtiendo el amor en otro tipo de amor, convirtiendo las charlas en abrazos.

Y eso mismo te envío desde aquí, un fuerte abrazo lleno de cariño, tanto cariño como el que me enseñó mi abuela.

S@n dijo...

Preciòs homenatge que li has fet a la teva Yayeta.
Molt bònic si senyor. Jo igual que Luisito també he relleguit aquesta entrada.

M'ha agradat molt la frase que has acabat l'escrit. Ho resumeix molt bé.

A. dijo...

Jo, un abrazo. No puedo decir nada más.

Albert dijo...

Tard Jep, pero val més tard que mai, una abrassada immensa. Jo no he perdut una yaya pero fa un any y mig vaig perdre el meu avi Nai (així li deiem a casa quan erem petits i no sabiem dir Ignacio).

El meu avi no va ser el meu avi : va ser el meu company de jocs, el meu mestre. Qui em va ensenyar a llegir, a apreciar la poesia i les novel.les d'aventures, em va ensenyar a jugar escacs, a jugar domino, em va ensenyar què era la vida i que s'havia de prendre amb optimisme i alegria, sempre xiulava o cantava el meu avi... També em va donar la meva sensibilitat, li dec a ell, no ho puc negar.

El meu avi no cuinava, pero quan dormia a casa seva els dissabtes sempre em sorprenia amb uns xurros amb xocolata per esmorzar.

En parlo i el recordo sovint, i tot i que el buit és enorme, també el vaig omplint amb records, anècdotes i altres histories pero saps què? Li dec tant que no sé pas si mai deixaré de trobarlo a faltar i això que ell va marxar molt abans, aquest señor anomenat Alzheimer me'l va prendre més aviat del que tocava i just quan més el necessitava.

Ara malgrat el buit que em queda per omplir, li faig cada dia un petit homenatge, agafant-lo com a exemple de filosofia de vida i de forma de ser.

Repeteixo l'abrasada.