martes, 19 de junio de 2007

Me pareció ver un lindo... referente?


Si es que parece que hoy en día las cosas deben ser así. Porque el viernes pasado recibí uno de esos milenarios pagüer points sobre mi generación. Y resulta que era casi una apología al desmadre, a la sencillez, a la ausencia de medidas, de referentes. Y lo cierto es que poco nos bastaba para ser felices: Heidi, Nocilla y hasta si me lo permitís, el infulable sistema penibético.



Y digo esto porque cuando miro a los niños, a los de hoy en día, vaaaale, a los que podrían ser mis hijos (Ra, tranquilo que no tengo ninguno escondido), observo y me asombro al caer el la cuenta que éstos casi no saben vivir sin referentes. Y no me refiero a los "rancios" de: papá, mamá, la familia y todo ese extenso bla bla bla. Si no que los niños tiene su punto de mira, sus objetivos en el dinero, en la tecnología, en la ambición y la competencia por la posesión en si misma. Pero llevado a un extremo casi pornográfico. Da miedo!.


Mientras tanto, los inocentes que adorábamos la ausencia de pericia de super coco, esperando mientras que de un momento a otro Clara echara a andar, culturizándonos con el Libro Gordo de Petete, hubiéramos tenido suficiente con alguno de éstos referentes a la hora de haber crecido como personas. Porque las imágenes que hay en esta entrada, bien pueden parecer una risotada en plena polémica del Foro de Familia, en contra (como no) de la asignatura de la "Educación para la Ciudadania". Y es que no se dan cuenta (o no quieren hacerlo) que negando cosas tan evidentes en la sociedad en la que vivimos (y creo que viven ellos también), van a conseguir que sus hijos se conviertan en otros "ciegos" sociales.


Porque ¿no sería más fácil admitir (sin rencores) que es una pérdida de tiempo negar la evidencia? Que tan claro como que el mundo es mundo, la historia nos ha demostrado que las sociedades avanzan, evolucionan, cambian. Y los referentes de un país no pueden ser la religión, el modelo familiar papa-mama-niños, etc. Porque mientras perdemos en tiempo en etiquetar y etiquetarnos, hay niños que siguen en el orfanato, hay mujeres que no pueden quedarse embarazadas a riesgo de perder su puesto en un marco laboral machista. El no entender éstas y otras tantas cosas, la diversidad, la inmigración, la infinidad de credos, nos convierte en ignorantes, intolerantes, analfabetos y ciegos sociales. Ay, que me arranco....



Por eso, más que reivindicar nada y muy lejos de sentar cátedra, me he propuesto dibujar alguna sonrisa, no sin aprovechar para, de soslayo, transmitir esa pequeña lección del día de hoy:


"Si te obsesionas on las cosas malas de la vida, te pierdes todas las buenas".

Na nit,
Jep

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