lunes, 18 de febrero de 2008

Suspenso!



La unión hace la fuerza. Tal cual. Y creo que es cierto. Si dos quieren, hay muchas más probabilidades de éxito. Pero el camino es largo y lleno de piedrecillas que se te meten en los zapatos, dificultando la marcha. No es una reflexión pues de todos es bien sabido que esto funciona así. Lo que sí matizo es que esas molestias pueden producir heridas y éstas sangrar. No obstante, lo que me preocupa no es la herida en si misma, sino la cicatriz, las marcas que a veces se hacen imborrables.

Nos paseamos por las rutinas sin apenas distinguirlas unas de otras. Son situaciones repetitivas que ya hemos vivido antes: cocinar, dormir, ver la tele, ir a trabajar. Cambiaría la perspectiva, si procuráramos darle un color diferente, si las miráramos como nuevas. Pero no son precisamente éstas a las que quiero mirar de otro modo.

Las nuevas situaciones, aquellas que desconocemos nos pueden desconcertar, a veces en demasía. Incluso pueden bloquearnos. La única ventaja de que disponemos es el aprendizaje del día a día, esas rutinas a las que no prestamos atención. Porque como en tantas cosas, si no hacemos un mantenimiento periódico, difícilmente lograremos que nos salgan bien, o al menos intentarlo.

Me ha faltado mantenimiento. Me ha faltado practicar vida, detenerme en más de una ocasión y mirar a uno y otro lado. Analizar y tomar nota de cada detalle y matiz. No llevaba la lección aprendida y he suspendido. Y me he quedado sin salir al patio, amén de correr el riesgo de que me baje la media o tener que repetir curso porque no he estado a la altura.

No he sido profesor, ni maestro en arte alguna. He caido de bruces. Pero mi compañero en esta aula de la vida, mes estará esperando para darme unas lecciones, clases particulares de refuerzo. Seguramente nos ayudará a sacar nota a los dos y de este modo subirá la media de la clase. Porque es doble si la fuerza es de dos.

Un suspenso. Un beso,
Jep

1 comentario:

luisito dijo...

No hay suspenso que por bien no venga jejeje

Me ha encantado esta reflexión y tomo nota de la experiencia ajena, que siempre viene bien, sobre todo ahora que mi chica y yo nos estamos ya planteando vivir juntos...

¡Un abrazo para los dos!