A ver, si que había visto anteriormente cosas de Dagoll Dagom. Y también había escuchado cosas de Sondheim. Pero todo en una gran amalgama, pues como que no. Así que un jueves cualquiera, nos vestimos de Musical y nos fuimos a ver Boscos endins. Es la adaptación que del libreto original de Stephen Sondheim ha preparado Dagoll Dagom en el Paralelo, el mal llamado Broadway català.Dentro del panorama músico-festivo que invade Barcelona, no deja de resultar atípico. Tal como hablábamos al salir, éste es un musical, si, pero no en el sentido estricto. Desde mi punto de vista son textos musicados, o dicho de otra forma, la música le da movimiento estos textos.
Lo que ofrecen es una adaptación pasada por el tamiz Dagoll Dagom, que para los que no estéis familiarizados, hace reconocibles ciertos giros, aunque cierres los ojos. A saber, es un producto muy en su línea. Su libreto, aunque pudiera parecer empalagoso y ciertamente duro de cargar a las espaldas de nuestras entrenadas orejillas, se hace ameno por dos variables, el contenido y la parte actoral.
Boscos endins te cuenta una historia hilvanada con cuentos infantiles. Es un cuento de cuentos. El previsible cacao mental que se deduce de esto, queda fácilmente resuelto en los dos actos. Si bien es cierto que el primero es más descriptivo y el segundo una cadena de desenlaces, casi que con un gran solo acto tendrías suficiente. Pero no seré muy malo, se complementan.
Y la parte actoral que siempre es importante. Pero aunque el recurso de las estereotípias y los istrionismos podían coducirnos irreversiblemente a contemplar un cuadro de trazos repetitivos, consiguen resolverlo en algunos momentos con cierta maestría. Highly recommended la entrañable e histérico-festiva Caperucita.
Definitivamente, os la recomiendo aunque no asumo la responsabilidad en cuanto a las consecuencias que se deriven.
A saber: boscos endins, boscos endins...
Besos
Jep
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